Preguntas de estudio en Armonía de los Evangelios Parte Siete
©2001 by Arlo E. Moehlenpah

Los siguientes números corresponden a los números de secciones en La Armonía de los Evangelios;  por A. T. Robertson, Harper & Row, Publicadores,Nueva York, 1950 y El Cristo de los Evangelios; por J. W. Shepard, Wm. B. Erdmans Compañía de Publicaciones, Grand Rapids, MI, 1968. Favor de clic al número de la sección para obtener las preguntas del estudio de la sección.  

PARTE -  UNO   DOS   TRES   CUATRO   CINCO   SEIS    SEITE    OCHO   NUEVE   DIEZ   ONCE   DOCE    TRES

Para leer o escuchar la porción biblica en la computadora presíone en donde dice "here."  Cuando aparezca el cuadro que diga, "search by passage" escriba allí el nombre del libro de la biblia y el capítulo.  Por  ejemplo: (Lu 2).  Despues presíone en donde dice, "go". En la página que salga seleccione Español y la versíon que desee usar.  Por ultimo, despues de leer o escuchar (LBLA) el pasaje biblico favor de contestar las preguntas del estudio.

 

PARTE SIETE: Entrenamiento Especial

 

  1. Discurso de comida Espiritual.  La Confesión de Pedro - Jn 6:22-71

  2. Reproche por no guardar tradición - Mt 15:1-20 Mr 7:1-23 Jn 7:1

  3. Sana la hija de la mujer sirofenicia - Mt 15:21-28 Mr 7:24-30

  4. Sana a un sordomudo y alimento a los cuatro mil -Mt 15:29-38 Mr 7:31-8:9

  5. Fariseos y saduceos demandan una señal - Mt 15:39-16:4 Mr 8:10-12

  6. Levadura de los Fariseos.  El ciego es sano - Mt 16:5-12 Mr 8:13-26

  7. La gran confesión de Pedro - Mt 16:13-20 Mr 8:27-30 Lu 9:18-21

  8. Pasión predestinada y Pedro Reprendido - Mt 16:21-26 Mr 8:31-37 Lu 9:22-25

  9. Venida del Hijo del Hombre - Mt 16:27-28 Mr 8:38-9:1 Lu 9:26-27

  10. La Transfiguración - Mt 17:1-8 Mr 9:2-8 Lu 9:28-36

  11. Sobre Elías Mt 17:9-13 Mr 9:9-13 Lu 9:36

  12. Sanidad del joven lunático – Mt 17:14-20 Mr 9:14-29 Lu 9:37-43

  13. La pasión es predestinada - Mt 17:22,23 Mr 9:30-32 Lu 9:43-45

  14. Jesús pagó impuestos del templo - Mt 17:24-27

  15. ¿Quién es el mayor del Reino? - Mt 18:1-5 Mr 9:33-37 Lu 9:46-48

  16. Juan es reprendido por Jesús – Mt 18:6-14 Mr 9:38-50 Lu 9:49-50

  17. Pecado y Perdón entre hermanos - Mt 18:15-35

  18. Sacrificio por servirle a Cristo – Mt 8:19-22 Lu 9:57-62

  19. Los hermanos de Jesús' le piden que se vaya de Jerusalén  - Jn 7:2-9

  20. El viaje privado hacia Jerusalén - Lu 9:51-56 Jn 7:10

PARTE SIETE: Entrenamiento Especial

 

76.   Discurso de comida Espiritual.  La Confesión de Pedro - Jn 6:22-71

Febrero 13 - Discurso de comida Espiritual.  La Confesión de Pedro -  - Jn 6:22-51

Juan 6:22

El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos.

    23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.

    24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús.

 25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

    26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

    27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

    28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

    29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

    30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

    31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

    32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

    33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

    34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

    35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

    36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

    37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

    38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

    39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

    40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

    41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

    42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

    43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

    44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

    45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

    46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

    47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

    48 Yo soy el pan de vida.

    49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

    50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

    51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

   

       76.1   ¿Quien era el verdadero pan del cielo? (35)   
       76.2    ¿Quién dijo Jesús que no iba a sanar?
(37)

Tapa


      

Febrero 14 - Discurso de comida Espiritual.  Confección de Pedro -  Cont'd - Jn 6:52-71

Juan 6:52

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

    53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

    54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

    55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

    56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

    57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

    58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

    59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

 60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

    61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?

    62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

    63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

    64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

    65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

    66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

    67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

    68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

    69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

    70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

    71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

76.3    ¿Qué representa que Jesús sabia desde el principio quien lo iba a traicionar?
(64)

 

Tapa

 

77.      77. Reproche por no guardar tradición - Mt 15:1-20 Mr 7:1-23 Jn 7:1
Febrero 15 - Reproche por no guardar tradición - Mt 15:1-20 Mr 7:1-23 Jn 7:1

Mt 15:1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:

    2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

    3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

    4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.  

    5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,

    6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.

    7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

   
 8 Este pueblo de labios me honra;
    Mas su corazón está lejos de mí.

   
 9 Pues en vano me honran,
    Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.  m

    10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:

    11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

    12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

    13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

    14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.  

    15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.

    16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?

    17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?

    18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale;  y esto contamina al hombre.

    19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

    20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Mr 7:1 Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén;

    2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.

    3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

    4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

    5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

    6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
    Este pueblo de labios me honra,
    Mas su corazón está lejos de mí.

   
 7 Pues en vano me honran,
    Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.  m

    8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

    9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

    10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre;  y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.  

    11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte,

    12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,

    13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

    14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

    15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

    16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

    17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.

    18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar,

    19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.

    20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

    21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

    22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

    23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Jn:7:1 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.

 

77.1    ¿Qué miraban más importante los Fariseos y los Escribes que los mandamientos del Dios? (Mr 7:6-9)
77.2    ¿Qué en realidad mancha a un hombre?
(Mt 15:18-19)

              Tapa

  78.   Sana la hija de la mujer sirofenicia - Mt 15:21-28 Mr 7:24-30
Febrero 16 - Sana la hija de la mujer sirofenicia - Mt 15:21-28 Mr 7:24-30

 

Mt 15:21  Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.

    22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

    23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

    24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

    25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: !!Señor, socórreme!

    26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

    27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

    28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Mr 7:24 Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén;

    2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban.

    3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.

    4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

    5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

    6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
    Este pueblo de labios me honra,
    Mas su corazón está lejos de mí.

   
 7 Pues en vano me honran,
    Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.  m

    8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

    9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

    10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre;  y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.  

    11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte,

    12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre,

    13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

    14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

    15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

    16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

    17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola.

    18 El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar,

    19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos.

    20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

    21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

    22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

    23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.



        78.1     ¿Qué le pidió la mujer Sirofenicia a Jesús? (Mr 7:26)

        78.2     ¿Que tres cosas tenia esta mujer que sobre pasar? (Mt 15:23,24,26)

        78.3     ¿Cómo Jesús mostró la fe de ella? (Mt 15:28)

 

Tapa

 

79.   Sana a un sordomudo y alimento a los cuatro mil -Mt 15:29-38 Mr 7:31-8:9
Feb. 16 Cont'd - Sana a un sordomudo y alimento a los cuatro mil -Mt 15:29-38 Mr 7:31-8:9

Mt 15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.

    30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;

    31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.

 32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.

    33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande?

    34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.

    35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra.

    36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.

    37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.

    38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

   

Mr 7:3 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.

    32 Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

    33 Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;

    34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto.

    35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

    36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

    37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

8:1

En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

    2 Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;

    3 y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

    4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?

    5 El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.

    6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.

    7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.

    8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas.

    9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió.

        79.1     ¿Qué método uso Jesús para sanar al mudo? (Mr 7:33-34)

        79.2     ¿Qué significa maimed? (Mt 15:31)

        79.3     ¿A cuantos le dio de comer Jesús en la segunda multitud? (Mt 15:38)

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80.   Fariseos y saduceos demandan una señal - Mt 15:39-16:4 Mr 8:10-12
Febrero 17 - Fariseos y saduceos demandan una señal - Mt 15:39-16:4 Mr 8:10-12

Mt 15:39 Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala.
16:1

Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.

    2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

    3 Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. !!Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, !!mas las señales de los tiempos no podéis!

    4 La generación mala y adúltera demanda señal;  pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.  Y dejándolos, se fue.

Mr 8:10 Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

 11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo,  para tentarle.

    12 Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación?  De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.

 

        80.1     ¿Qué pudieron descender los fariseos? (Mt 16:2-3)

        80.2     ¿Cual era la única seña que se iba a dar? (Mt 16:4)

 

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81.   Levadura de los Fariseos.  La sanidad del ciego - Mt 16:5-12 Mr 8:13-26
Feb. 17 Cont'd - Levadura de los Fariseos.  La sanidad del ciego - Mt 16:5-12 Mr 8:13-26

Mt 16:5 Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

    6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

    7 Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.

    8 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

    9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres,  y cuántas cestas recogisteis?

    10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?

    11 ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

    12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

Mr 8:13 Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.

 14 Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.

    15 Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos,  y de la levadura de Herodes.

    16 Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.

    17 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón?

    18 ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís?  ¿Y no recordáis?

    19 Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.

    20 Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.

    21 Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?

 22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

    23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo.

    24 El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.

    25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.

    26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.

 

        81.1     ¿Por qué Jesús tocó al ciego dos veces? (Mr 8:23-25)

        81.2     ¿Qué era la levadura de los fariseos? (Mt 16:12)

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82.   La gran confesión de Pedro - Mt 16:13-20 Mr 8:27-30 Lu 9:18-21
Febrero 18 - La gran confesión de Pedro - Mt 16:13-20 Mr 8:27-30 Lu 9:18-21

Mt 16:13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

    14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.  

    15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

    16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.  

    17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

    18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

    19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.  

    20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

Mr 8:27 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

    28 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.  

    29 Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.

    30 Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.


Lu 9:18 Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo?

    19 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.  

    20 Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.  

 21 Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente,

        82.1    ¿Quien decían que Jesús era? (Mt 16:13-14)

        82.2    ¿Quien dijo Pedro que Jesús era? (Mt 16:16)

        82.3    ¿Sobre que dijo Jesús que iba a construir su iglesia? (Mt 16:18)

        82.4    ¿Qué le dio Jesús a Pedro? (Mt 16:19)

 

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83.   Pasión predestinada y Pedro Reprendido - Mt 16:21-26 Mr 8:31-37 Lu 9:22-25
Febrero 19 - Pasión predestinada y Pedro Reprendido - Mt 16:21-26 Mr 8:31-37 Lu 9:22-25

Mt 16:21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

    22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.

    23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

    24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  

    25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.  

    26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Mr 8:31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

    32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle.

    33 Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: !!Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

    34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  

    35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.  

    36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

    37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

   

Lu 9:22 y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.

    23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

    24 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.  

    25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?

        83.1     ¿Que valor de puso Jesús a la alma de un hombre? (Mt 16:26)

 

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84.   Venida del Hijo del Hombre - Mt 16:27-28 Mr 8:38-9:1 Lu 9:26-27

Feb. 19 Cont'd - Venida del Hijo del Hombre - Mt 16:27-28 Mr 8:38-9:1 Lu 9:26-27

Mt 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles,  y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.  

    28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.


Mr 8:38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
9:1
También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

Lu 9:26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.

    27 Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

        84.1     ¿Jesús dijo que algunos no verán la muerta hasta que miren que? (Mt 16:28)

 

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85.   La Transfiguración - Mt 17:1-8 Mr 9:2-8 Lu 9:28-36

Febrero 20  - La Transfiguración - Mt 17:1-8 Mr 9:2-8 Lu 9:28-36

Mt 17:1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

    2 y se transfiguró delante de ellos,  y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

    3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

    4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

    5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia;  a él oíd.

    6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

    7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

    8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.


Mr 9:2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.  

    3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

    4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

    5 Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

    6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.

    7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado;  a él oíd.

    8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

Lu 9:28 Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.  

    29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.

    30 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;

    31 quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.

    32 Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él.

    33 Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.

    34 Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.

    35 Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado;  a él oíd.

    36 Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo;

 

        85.1     ¿Quien se llevó Jesús a la montaña? (Mt 17:1)

        85.2     ¿Quien se apareció en la montaña con Jesús? (Mt 17:3)

        85.3     ¿Cual fue el tema del que hablo? (Lu 9:31)

        85.4  &nb