PARTE -
UNO
DOS
TRES
CUATRO
CINCO
SEIS
SEITE
OCHO NUEVE
DIEZ
ONCE
DOCE
TRES
Para leer
o escuchar
la porción biblica en la computadora presíone en donde dice "here."
Cuando aparezca el cuadro que diga, "search by passage" escriba
allí el nombre del libro de la biblia y el capítulo. Por ejemplo: (Lu
2). Despues presíone en donde dice, "go". En la página que salga seleccione
Español y
la versíon que desee usar. Por ultimo, despues de leer
o escuchar
(LBLA)
el pasaje biblico favor de contestar las preguntas del estudio.
PARTE
NUEVE:
Su
Ministerio posterior en Perea
-
Se
retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42
-
La
puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35
-
Sana en el día de reposo y
Lecciones sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24
-
Contando el costo de
ser Discípulo - Lu 14:25-35
-
Parábola
de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32
-
Parábola
del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10
-
Resurrección de Lázaro
- Jn 11:1-44
-
El
efecto de la resurrección de Lázaro -Jn 11:45-54
-
Diez
leprosos - Lu 17:11-37
-
La
viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14
-
Sobre
el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12
-
Cristo
y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17
-
El
joven rico, trabajadores en viña - Mt 19:16-20:16 Mr 10:17-31 Lu 18:18-30
-
Anuncia
Muerte, Reprocha ambición - Mt 20:17-28 Mr 10:32-45 Lu 18:31-34
-
Sana a Bartimeo - Mt 20:29-34
Mr 10:46-52 Lu 18:35-43
-
Zaqueo. Parábola del dinero. Viaje a Jerusalen - Lu 19:1-28
Tapa
PARTE
NUEVE:
Su
Ministerio posterior en Perea
112.
Se retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42
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Marzo 9 Cont'd -
Se retiro de Jerusalén - Jn 10:40-42
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Jn 10:40
Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero
había estado bautizando Juan; y se quedó allí.
41 Y muchos venían a él, y decían:
Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de
éste, era verdad.
42 Y muchos creyeron en él allí. |
Tapa
113.
La puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35
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Marzo 9 Cont'd -
La puerta estrecha. Advertencia contra Herodes - Lu 13:22-35
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Lu 13:22
Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a
Jerusalén.
23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son
pocos los que se salvan? Y él les dijo:
24 Esforzaos a entrar por la
puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no
podrán.
25 Después que el padre de
familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera
empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él
respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.
26 Entonces comenzaréis a decir:
Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas
enseñaste.
27 Pero os dirá: Os digo que no
sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de
maldad.
28 Allí será el llanto y el
crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a
Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros
estéis excluidos.
29 Porque vendrán del oriente y
del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el
reino de Dios.
30 Y he aquí, hay postreros que
serán primeros, y primeros que serán postreros.
31
Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de
aquí, porque Herodes te quiere matar.
32 Y les dijo: Id, y decid a
aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy
y mañana, y al tercer día termino mi obra.
33 Sin embargo, es necesario que
hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible
que un profeta muera fuera de Jerusalén.
34 !!Jerusalén, Jerusalén, que
matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!
!!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus
polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!
35 He aquí, vuestra casa os es
dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el
tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
|
113.1 ¿Como contesto Jesús la pregunta “Son pocos los que se salvan”?
(24)
113.2 ¿Qué ilustración uso Jesús para enseñar que el queria los hijos de
Jerusalén juntos?
(34)
Tapa
114.
Sana en el día de reposo y Lecciones
sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24
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Marzo 10 -
Sana en el día de reposo y Lecciones
sugeridas sobre este evento - Lu 14:1-24
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Lu 14:1
Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para
comer en casa de un gobernante, que era fariseo, éstos le
acechaban.
2 Y he aquí estaba delante de él
un hombre hidrópico.
3 Entonces Jesús habló a los
intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar
en el día de reposo?
4 Mas ellos callaron. Y él,
tomándole, le sanó, y le despidió.
5 Y dirigiéndose a ellos, dijo:
¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo
sacará inmediatamente, aunque sea en día de reposo?
6 Y no le podían replicar a estas
cosas.
7
Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió
a los convidados una parábola, diciéndoles:
8 Cuando fueres convidado por
alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro
más distinguido que tú esté convidado por él,
9 y viniendo el que te convidó a
ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con
verg:uenza a ocupar el último lugar.
10 Mas cuando fueres convidado,
ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te
convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria
delante de los que se sientan contigo a la mesa.
11 Porque cualquiera que se
enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.
12 Dijo también al que le había
convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni
a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que
ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.
13 Mas cuando hagas banquete,
llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
14 y serás bienaventurado; porque
ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la
resurrección de los justos.
15
Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le
dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.
16 Entonces Jesús le dijo: Un
hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.
17 Y a la hora de la cena envió a
su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está
preparado.
18 Y todos a una comenzaron a
excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito
ir a verla; te ruego que me excuses.
19 Otro dijo: He comprado cinco
yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.
20 Y otro dijo: Acabo de casarme,
y por tanto no puedo ir.
21 Vuelto el siervo, hizo saber
estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo
a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y
trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
22 Y dijo el siervo: Señor, se ha
hecho como mandaste, y aún hay lugar.
23 Dijo el señor al siervo: Vé
por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que
se llene mi casa.
24 Porque os digo que ninguno de
aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
|
114.1 ¿Donde debe uno encontrar
asiento cuando es invitado a una ocasión especial?
(8-10)
114.2 ¿A quien debes invitar si
quieres ser bendecido?
(12-14)
114.3 ¿Cuales eran las excusas
de aquellos que no querían ir a la cena? (18-20)
Tapa
115.
Contando el costo de ser Discípulo - Lu 14:25-35
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Marzo 10 Cont'd -
Contando el costo de ser Discípulo - Lu 14:25-35 |
Lu 14:25
Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:
26 Si alguno viene a mí, y no
aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y
hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
27 Y el que no lleva su cruz y
viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
28 Porque ¿quién de vosotros,
queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los
gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?
29 No sea que después que haya
puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean
comiencen a hacer burla de él,
30 diciendo: Este hombre comenzó
a edificar, y no pudo acabar.
31 ¿O qué rey, al Marzoar a la
guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede
hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?
32 Y si no puede, cuando el otro
está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de
paz.
33 Así, pues, cualquiera de
vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi
discípulo.
34
Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se
sazonará?
35 Ni para la tierra ni para el
muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír,
oiga.
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115.1 ¿Cuales fueron las dos ilustraciones que dio Jesús para demostrar que
"debemos considerar el costo en ser un discípulo?
(28,31)
Tapa
116.
Parábola de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32
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Marzo 11 -
Parábola de la oveja perdida, Moneda y hijo - Lu 15:1-32
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Lu 15:1
Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle,
2 y los fariseos y los escribas
murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos
come.
3 Entonces él les refirió esta
parábola, diciendo:
4 ¿Qué hombre de vosotros,
teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa
y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta
encontrarla?
5 Y cuando la encuentra, la pone
sobre sus hombros gozoso;
6 y al llegar a casa, reúne a sus
amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he
encontrado mi oveja que se había perdido.
7 Os digo que así habrá más gozo
en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y
nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
8
¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no
enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta
encontrarla?
9 Y cuando la encuentra, reúne a
sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he
encontrado la dracma que había perdido.
10 Así os digo que hay gozo
delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
11
También dijo: Un hombre tenía dos hijos;
12 y el menor de ellos dijo a su
padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y
les repartió los bienes.
13 No muchos días después,
juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia
apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
14 Y cuando todo lo hubo
malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a
faltarle.
15 Y fue y se arrimó a uno de los
ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para
que apacentase cerdos.
16 Y deseaba llenar su vientre de
las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.
17 Y volviendo en sí, dijo:
!!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan,
y yo aquí perezco de hambre!
18 Me levantaré e iré a mi padre,
y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.
19 Ya no soy digno de ser llamado
tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
20 Y levantándose, vino a su
padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a
misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
21 Y el hijo le dijo: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser
llamado tu hijo.
22 Pero el padre dijo a sus
siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en
su mano, y calzado en sus pies.
23 Y traed el becerro gordo y
matadlo, y comamos y hagamos fiesta;
24 porque este mi hijo muerto
era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a
regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el
campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y
las danzas;
26 y llamando a uno de los
criados, le preguntó qué era aquello.
27 Él le dijo: Tu hermano ha
venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle
recibido bueno y sano.
28 Entonces se enojó, y no quería
entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.
29 Mas él, respondiendo, dijo al
padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido
jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis
amigos.
30 Pero cuando vino este tu hijo,
que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él
el becerro gordo.
31 Él entonces le dijo: Hijo, tú
siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.
32 Mas era necesario hacer fiesta
y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido;
se había perdido, y es hallado.
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116.1 ¿Qué causo que Jesús contara la parábola de la oveja perdida, moneda
perdida, y el hijo perdido?
(1-2)
116.2 ¿Cómo diferencia la manera que cado uno se perdió en las parábolas?
(4,8,13)
116.3 ¿Hay significante en la fracción de como cada uno se perdió?
(4,8,11)
116.4 ¿Estas parábolas se refieren a los que dejan de servirle a Dios o a los
que nunca conocieron el camino anteriormente?
116.5 ¿Qué paso en cada parábola cuando se encontró el perdido?
(5,9,24)
116.6
¿En la parábola del hijo perdido, cuales eran las cualidades de cada
uno de los tres?
(12,20,28-29)
116.7
¿por qué no fue el padre a buscar al hijo como fue el pastor a buscar a
su oveja y como la mujer que perdió su moneda?
116.8 ¿Cómo se hablo el hijo prodigo?
(17-18)
116.9 ¿Cómo planeo su confección el hijo prodigo?
(18-19)
116.10 ¿Cómo cambio la actitud del hijo
prodigo en esta parábola?
(12,18-19)
116.11 ¿Qué lección vital aprendemos de las
tres parábolas?
Tapa
117.
Parábola del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10
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Marzo 12 -
Parábola del mayordomo - Lu 16:1 - 17:10
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Lu 16:1
Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un
mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus
bienes.
2 Entonces le llamó, y le dijo:
¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía,
porque ya no podrás más ser mayordomo.
3 Entonces el mayordomo dijo para
sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no
puedo; mendigar, me da verg:uenza.
4 Ya sé lo que haré para que
cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.
5 Y llamando a cada uno de los
deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?
6 Él dijo: Cien barriles de
aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe
cincuenta.
7 Después dijo a otro: Y tú,
¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma
tu cuenta, y escribe ochenta.
8 Y alabó el amo al mayordomo
malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo
son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de
luz.
9 Y yo os digo: Ganad amigos por
medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os
reciban en las moradas eternas.
10 El que es fiel en lo muy poco,
también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto,
también en lo más es injusto.
11 Pues si en las riquezas
injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
12 Y si en lo ajeno no fuisteis
fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?
13 Ningún siervo puede servir a
dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios
y a las riquezas.
14 Y oían también todas estas
cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
15 Entonces les dijo: Vosotros
sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los
hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los
hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.
16
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de
Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.
17 Pero más fácil es que pasen el
cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.
18
Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el
que se casa con la repudiada del marido, adultera.
19
Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y
hacía cada día banquete con esplendidez.
20 Había también un mendigo
llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de
llagas,
21 y ansiaba saciarse de las
migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y
le lamían las llagas.
22 Aconteció que murió el
mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió
también el rico, y fue sepultado.
23 Y en el Hades alzó sus ojos,
estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su
seno.
24 Entonces él, dando voces,
dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para
que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua;
porque estoy atormentado en esta llama.
25 Pero Abraham le dijo: Hijo,
acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también
males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
26 Además de todo esto, una gran
sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que
quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar
acá.
27 Entonces le dijo: Te ruego,
pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
28 porque tengo cinco hermanos,
para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a
este lugar de tormento.
29 Y Abraham le dijo: A Moisés y
a los profetas tienen; óiganlos.
30 Él entonces dijo: No, padre
Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se
arrepentirán.
31 Mas Abraham le dijo: Si no
oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque
alguno se levantare de los muertos.
17:1
Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos;
mas !!ay de aquel por quien vienen!
2 Mejor le fuera que se le atase
al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer
tropezar a uno de estos pequeñitos.
3 Mirad por vosotros mismos. Si
tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere,
perdónale.
4 Y si siete veces al día pecare
contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me
arrepiento; perdónale.
5
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
6 Entonces el Señor dijo: Si
tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este
sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
7
¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado,
al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa?
8 ¿No le dice más bien: Prepárame
la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y
después de esto, come y bebe tú?
9 ¿Acaso da gracias al siervo
porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no.
10 Así también vosotros, cuando
hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos
inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
|
117.1
¿Por qué no podemos servirle a dos maestros?
(16:13)
117.2 ¿Qué comete un hombre cuando deja a su esposa y se cada con otra o
quien se casa con una mujer que fue dejada?
(16:18)
117.3 ¿Cuando oró el hombre rico?
(16:23-24)
117.4 ¿Qué pensó iba a persuade a sus cinco hermanos?
(16:27-28)
117.5 ¿Qué le pidieron los apóstoles al Señor que crezca?
(17:5)
117.6
¿En qué categorías de sirvientes puso Jesús aquellos que hicieron lo
que se les pedía de ellos?
(17:10)
Tapa
118.
Resurrección de Lázaro - Jn 11:1-44
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Marzo 13 -
Resurrección de Lázaro - Jn 11:1-44 |
Jn 11:1
Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea
de María y de Marta su hermana.
2 (María, cuyo hermano Lázaro
estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó
los pies con sus cabellos.)
3 Enviaron, pues, las hermanas
para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.
4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta
enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para
que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5 Y amaba Jesús a Marta, a su
hermana y a Lázaro.
6 Cuando oyó, pues, que estaba
enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.
7 Luego, después de esto, dijo a
los discípulos: Vamos a Judea otra vez.
8 Le dijeron los discípulos:
Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas
allá?
9 Respondió Jesús: ¿No tiene el
día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz
de este mundo;
10 pero el que anda de noche,
tropieza, porque no hay luz en él.
11 Dicho esto, les dijo después:
Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.
12 Dijeron entonces sus
discípulos: Señor, si duerme, sanará.
13 Pero Jesús decía esto de la
muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del
sueño.
14 Entonces Jesús les dijo
claramente: Lázaro ha muerto;
15 y me alegro por vosotros, de
no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.
16 Dijo entonces Tomás, llamado
Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que
muramos con él.
17
Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro
estaba en el sepulcro.
18 Betania estaba cerca de
Jerusalén, como a quince estadios;
19 y muchos de los judíos habían
venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
20 Entonces Marta, cuando oyó que
Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
21 Y Marta dijo a Jesús: Señor,
si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
22 Mas también sé ahora que todo
lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
23 Jesús le dijo: Tu hermano
resucitará.
24 Marta le dijo: Yo sé que
resucitará en la resurrección, en el día postrero.
25 Le dijo Jesús: Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto,
vivirá.
26 Y todo aquel que vive y cree
en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
27 Le dijo: Sí, Señor; yo he
creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al
mundo.
28
Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en
secreto: El Maestro está aquí y te llama.
29 Ella, cuando lo oyó, se
levantó de prisa y vino a él.
30 Jesús todavía no había entrado
en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había
encontrado.
31 Entonces los judíos que
estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María
se había levantado de prisa y había salido, la siguieron,
diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.
32 María, cuando llegó a donde
estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor,
si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
33 Jesús entonces, al verla
llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se
estremeció en espíritu y se conmovió,
34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis?
Le dijeron: Señor, ven y ve.
35 Jesús lloró.
36 Dijeron entonces los judíos:
Mirad cómo le amaba.
37 Y algunos de ellos dijeron:
¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también
que Lázaro no muriera?
38
Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una
cueva, y tenía una piedra puesta encima.
39 Dijo Jesús: Quitad la piedra.
Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya,
porque es de cuatro días.
40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho
que si crees, verás la gloria de Dios?
41 Entonces quitaron la piedra de
donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo
alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
42 Yo sabía que siempre me oyes;
pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que
crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho esto, clamó a
gran voz: !!Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió,
atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un
sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.
|
118.1 ¿Cuanto tiempo se quedó
Jesús cuando escucho sobre la enfermedad de Lázaro? (6) Por que? (4,42)
118.2 Enseña como Martha creyó
en lo que Jesús pudiera hacer en el pasado y en lo que hiciera en el
futuro, pero no lo que podía hacer en ese momento.
(21,24,39)
118.3 ¿Por qué lloró Jesús?
(33,35
Tapa
119.
El efecto de la resurrección de Lázaro -
Jn 11:45-54
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Marzo 14 -
El efecto de la resurrección de Lázaro -
Jn 11:45-54 |
Jn 11:45
Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a
María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.
46 Pero algunos de ellos fueron a
los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.
47 Entonces los principales
sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué
haremos? Porque este hombre hace muchas señales.
48 Si le dejamos así, todos
creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar
santo y nuestra nación.
49 Entonces Caifás, uno de ellos,
sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;
50 ni pensáis que nos conviene
que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación
perezca.
51 Esto no lo dijo por sí mismo,
sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús
había de morir por la nación;
52 y no solamente por la nación,
sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban
dispersos.
53 Así que, desde aquel día
acordaron matarle.
54 Por tanto, Jesús ya no andaba
abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la
región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se
quedó allí con sus discípulos.
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119.1
¿A que le temían los sacerdotes y los fariseos si dejaban a Jesús
solo?
(48)
Tapa
120.
Diez leprosos - Lu 17:11-37
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Marzo 15 - Diez leprosos - Lu 17:11-37 |
Lu 17:11
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
12 Y al entrar en una aldea, le
salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon
de lejos
13 y alzaron la voz, diciendo:
!!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
14 Cuando él los vio, les dijo:
Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras
iban, fueron limpiados.
15 Entonces uno de ellos, viendo
que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
16 y se postró rostro en tierra a
sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No
son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
18 ¿No hubo quien volviese y
diese gloria a Dios sino este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate, vete; tu
fe te ha salvado.
20
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de
Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con
advertencia,
21 ni dirán: Helo aquí, o helo
allí; porque he aquí el reino de Dios está entre
vosotros.
22 Y dijo a sus discípulos:
Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del
Hombre, y no lo veréis.
23 Y os dirán: Helo aquí, o helo
allí. No vayáis, ni los sigáis.
24 Porque como el relámpago que
al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro,
así también será el Hijo del Hombre en su día.
25 Pero primero es necesario que
padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
26 Como fue en los días de Noé,
así también será en los días del Hijo del Hombre.
27 Comían, bebían, se casaban y
se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca,
y vino el diluvio y los destruyó a todos.
28 Asimismo como sucedió en los
días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían,
plantaban, edificaban;
29 mas el día en que Lot salió de
Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
30 Así será el día en que el Hijo
del Hombre se manifieste.
31 En aquel día, el que esté en
la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que
en el campo, asimismo no vuelva atrás.
32 Acordaos de la mujer de Lot.
33 Todo el que procure salvar su
vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
34 Os digo que en aquella noche
estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será
dejado.
35 Dos mujeres estarán moliendo
juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
36 Dos estarán en el campo; el
uno será tomado, y el otro dejado.
37 Y respondiendo, le dijeron:
¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allí se
juntarán también las águilas.
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120.1 ¿Qué cosa hizo un leproso que los otro nueve no hicieron?
(15-16)
120.2 ¿Jesús dijo que su regreso seria como los días de que carácter en el
antiguo testamento?
(26-28)
120.3
¿Por qué debemos recordar a la esposa de Lot?
(32)
Tapa
121.
La viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14
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Marzo 16 - La viuda, Fariseos y Publícanos - Lu 18:1-14
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Lu 18:1
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar
siempre, y no desmayar,
2 diciendo: Había en una ciudad
un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
3 Había también en aquella ciudad
una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi
adversario.
4 Y él no quiso por algún tiempo;
pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni
tengo respeto a hombre,
5 sin embargo, porque esta viuda
me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo,
me agote la paciencia.
6 Y dijo el Señor: Oíd lo que
dijo el juez injusto.
7 ¿Y acaso Dios no hará justicia
a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en
responderles?
8 Os digo que pronto les hará
justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la
tierra?
9
A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a
los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo
a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie,
oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no
soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun
como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana,
doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando
lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se
golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a
su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se
enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
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121.1 ¿Qué parábola dio Jesús
para enseñarnos persistencia en la oración? (1-8)
121.2 ¿Cómo diferencian las
oraciones del fariseo y el publicano? (11-13)
Tapa
122.
Sobre el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12
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Marzo 16 Cont'd - Sobre el divorcio - Mt 19:1-12 Mr 10:1-12
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Mt 19:1
Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de
Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.
2 Y le siguieron grandes
multitudes, y los sanó allí.
3 Entonces vinieron a él los
fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a
su mujer por cualquier causa?
4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No
habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los
hizo,
5 y dijo: Por esto el hombre
dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una
sola carne?
6 Así que no son ya más dos, sino
una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre.
7 Le dijeron: ¿Por qué, pues,
mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?
8 El les dijo: Por la dureza de
vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres;
mas al principio no fue así.
9 Y yo os digo que cualquiera que
repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con
otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
10 Le dijeron sus discípulos: Si
así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
11 Entonces él les dijo: No todos
son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.
12 Pues hay eunucos que nacieron
así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos
por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos
por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir
esto, que lo reciba.
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Mr 10:1
Levantándose de allí,
vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el
pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía.
2 Y se acercaron los fariseos y
le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a
su mujer.
3 El, respondiendo, les dijo:
¿Qué os mandó Moisés?
4 Ellos dijeron: Moisés permitió
dar carta de divorcio, y repudiarla.
5 Y respondiendo Jesús, les dijo:
Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;
6 pero al principio de la
creación, varón y hembra los hizo Dios.
7 Por esto dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer,
8 y los dos serán una sola carne;
así que no son ya más dos, sino uno.
9 Por tanto, lo que Dios juntó,
no lo separe el hombre.
10 En casa volvieron los
discípulos a preguntarle de lo mismo,
11 y les dijo: Cualquiera que
repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra
ella;
12 y si la mujer repudia a su
marido y se casa con otro, comete adulterio.
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122.1 ¿Qué enseñó Jesús sobre el divorcio?
(Mr
10:6-12)
Tapa
123.
Cristo y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17
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Marzo 17 - Cristo y Niños. - Mt 19:13-15 Mr 10:13-16 Lu 18:15-17
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Mt 19:13
Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las
manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.
14 Pero Jesús dijo: Dejad a los
niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el
reino de los cielos.
15 Y habiendo puesto sobre ellos
las manos, se fue de allí.
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Mr 10:13
Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos
reprendían a los que los presentaban.
14 Viéndolo Jesús, se indignó, y
les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis;
porque de los tales es el reino de Dios.
15 De cierto os digo, que el que
no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
16 Y tomándolos en los brazos,
poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
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Lu 18:15
Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los
discípulos, les repre |